El vino tiene… - Omar Khayyam

Algunas veces, explicar un poema es un ejercicio que cuesta hacerse, no por el grado de dificultad en la interpretación del texto, sino porque uno siente que parafrasea, que intenta decir con otras palabras lo que el poema tan perfectamente dice, y que de esa manera uno como que le resta belleza al mensaje que el poema trasmite.
Porque poesía no solo es el significado o la connotación de los versos, es también la palabra elegida, cada punto y cada coma que el poeta ha utilizado para estructurar su texto.
Por ejemplo, el poema que sigue, reflexiona sobre la realidad de las cosas, sobre la verdadera naturaleza que estas poseen, sobre nuestra percepción de ellas.
Pero que mal queda dicho a mi manera, mejor lea como lo expresa Omar Khayyam y disfrútelo:

El vino tiene…

El vino tiene
el color
de las rosas
tal vez no sea sangre
de viñas
sino de rosas
quizá no sea cristal
este cáliz
sino azul de mar profundo
tal vez no haya
noche
sino un párpado de día.

Omar Khayyam



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Rima LVII - Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, mejor conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, es un poeta de enorme carga emotiva, cada uno de sus poemas refleja la complejidad de su mundo interior, que es propenso a la melancolía y la desazón.
La Rima LVII, nos presenta un yo poético con poca vitalidad, pero que nos revela su particular modo de entender la vida: una cosa es el tiempo físico, y otro el tiempo que transcurre en el dolor. En este segundo tiempo, el yo poético confiesa que lleva vividos varios siglos, así de grande es su pena.
Sin caer en el melodrama o en el simple y llano lamento, el poeta nos presenta unos versos cargados de su dolor más íntimo.
Este poema parece evidenciar una vida que no ha sido muy agradable, una vida que ha sido marcada por la tristeza, el yo poético no lo revela, pero el motivo de su infelicidad parece grave. Algunos hombres, lamentablemente, llevan una marca de dolor profunda en sus almas, este poema es testimonio de uno de ellos.

 Rima LVII

Este armazón de huesos y pellejos,
de pasear una cabeza loca
se halla cansado al fin, y no lo extraño,
pues, aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vida del mundo, por mi daño
he hecho un uso tal, que juraría
que he condensado un siglo en cada día.

Así, aunque ahora muriera,
no podría decir que no he vivido;
que el sayo, al parecer nuevo por fuera,
conozco que por dentro ha envejecido.

Ha envejecido, sí, ¡pese a mi estrella!
Harto lo dice ya mi afán doliente,
que hay dolor que al pasar, su horrible huella
graba en el corazón, si no en la frente.

Gustavo Adolfo Bécquer



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A quien sabrá perderme y acabarme - María Sanz

El poema que esta vez presentamos, pertenece a una poeta que merece toda nuestra admiración, María Sanz, su manera profunda y a la vez pacífica de contemplar la vida es cautivamente.
Aquí nos encontramos frente a un texto que plantea interrogantes respecto al amor y a la manera que tenemos de entregarnos a él, da toda la sensación de estar presentando un reproche, pero no lleva en sus palabras ninguna connotación de agresividad o angustia, simplemente nos muestra el hecho y nos interroga: “Te hace falta un milagro,/pero ¿en brazos de quién, qué primavera/vestirá lo desnudo/de esas cuatro paredes que te encierran?”.
Hay una sola respuesta para todas las preguntas, dice la poeta, y no es difícil interpretar que se refiere al amor, el poema nos sugiere que de la manera como amemos, depende nuestra felicidad. Espero que este poema pueda tocar vuestras almas.

A quien sabrá perderme y acabarme

Aunque siempre viviste
con préstamos de amor, por cuenta ajena,
tú también necesitas
mirar alguna vez la luna llena
a través de los árboles;
perder el poco tiempo que te queda
buscando esa palabra
que significa todas las respuestas.
Te hace falta un milagro,
pero ¿en brazos de quién, qué primavera
vestirá lo desnudo
de esas cuatro paredes que te encierran?
Tú también eres noche,
ardiente oscuridad. Un hombre llega
tan sólo para darte
esas buenas razones de su ausencia.
No hace falta que pidas
más préstamos de amor a quien se acerca
procurando, inmutable,
que no termines de pagar tu deuda.

María Sanz



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Poemas de Amor: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" poema 11 - Pablo Neruda

La noche es usualmente el escenario preferido para que la soledad y tristeza del poeta se manifiesten de una manera más abrumadora.
Con la ausencia del amor a cuestas, el yo poético del Poema 11, nos muestra su desgarrado recuerdo, la falta que ella le hace, el vacío que experimenta porque ella ha partido.
Pero este es un canto que no se dirige a los hombres, sino que tiene como interlocutora privilegiada a la noche, y sus elementos: la luna, las estrellas, el cielo por encima de las montañas, tal vez como metáfora de la oscuridad que cubre su vida, el opaco color de la melancolía que envuelve sus ojos.
Sin embargo, en este poema podemos ya ver la intención de querer superar la etapa de sufrimiento, el deseo de encontrar un camino nuevo, diferente, lejos del llanto y el dolor intenso que experimenta. Estoy seguro que terminarán la lectura de este poema de Neruda tan conmovidos como yo.

Poema 11

Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.

Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.

Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.

Pablo Neruda



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El pájaro - Octavio Paz

En este poema se muestra la belleza de lo natural y lo inexorable de la muerte, la función de nuestros sentidos para presentarnos el mundo de una determinada manera, pero sobre todo, la sensibilidad, la enorme capacidad de sentir un universo que admira, que respeta, la sensibilidad del poeta.
Octavio Paz ha dejado para la historia textos de gran profundidad intelectual y de alta calidad estética, “El pájaro” no es más que una pequeña muestra de ese gran talento creador que tuvo este excelente vate mexicano.
La ausencia de la ciudad y la tecnología del hombre, no es gratuita, pues el texto busca acercarnos a la naturaleza, tal vez proponiendo que es a través de ella que el hombre puede alcanzar la armonía con la vida. Sin que dicha armonía signifique descubrir sus misterios, comprenderla cabalmente, descifrarla, sino por el contrario, aceptar que estamos a merced de sus designios: “Y sentí que la muerte era una flecha/que no se sabe quién dispara”

El pájaro

Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio
era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.

Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron…
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir los ojos nos morimos..

Octavio Paz



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Al salir a la calle… - Olvido García

Espero que el día de hoy experimenten la alegría de estar vivos, amigos, no quiero empezar sin dejar de motivarles a participar en el concurso por las camisetas.
Dicho esto, la enseñanza que me deja el poema “Al salir a la calle…” es que lo que es pequeño también es maravilloso, lo que no percibimos también guarda belleza. El aire, por ejemplo, igual que el cielo, tan importante y vital para todo este mundo, tan inmenso como el universo, no por su volumen, sí por permitir la vida.
Olvido García nos presenta con ecuanimidad y sosiego, un poema que esconde detrás de la aparente sencillez de lo cotidiano, como salir a la calle, una profunda reflexión sobre el ser, su manera de percibir y aprehender a través de sus sentidos el mundo, dejando tácitamente la inquietud: ¿qué pasaría si fuera distinto?

Al salir a la calle…

Al salir a la calle, sobre los plátanos,
muy por encima y por detrás de sus hojas
doradas y crujientes, el cielo, muy por encima
azul, intenso y transparente de la helada.
A cuatro bajo cero se respira
el aire como si fuera el cielo
que es el aire lo que se respirara.
Corta y se expande y un instante
rebrota antes de herir. Ritmos
de la respiración y el cielo, uno
lugar del otro, volumen
que quien respira retrajera, puro
estar del mundo en el frío,
de un color azul que nadie viera, intenso,
que nadie desde ningún lugar mirara,
aire o cielo no para respirar.

Olvido García



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¡¡¡Regalamos camisetas en TheBlogsteam.com!!!

¡Regalamos 5 extraordinarias camisetas! Porque ustedes son lo más importante para nosotros, y porque apreciamos su participación, queridos amigos, The Blog’s Team lanza un concurso para todos nuestros lectores radicados en España.
El concurso lo patrocina Crash Camisetas, una empresa audaz que confecciona prendas muy originales y divertidas, en su tienda virtual podrán encontrar camisetas, boxers y culottes verdaderamente únicos.
El asunto es muy sencillo, ustedes solo tienen que dejarnos un comentario en el que nos digan cuáles son los dos blogs de nuestra red que más les gusta, consignando sus nombres verdaderos y un e-mail personal para poder contactarlos.
El concurso durará hasta el 7 de julio inclusive, y los ganadores se seleccionarán por sorteo, serán escogidos por la mano inocente de Antonio Domingo, nuestro Director, que ya tiene su camiseta así que está garantizada la limpieza del sorteo.
Cada uno de los ganadores podrá elegir el diseño, la talla y el color de su camiseta, que por si fuera poco le será enviada a su domicilio. Los ganadores serán anunciados el 10 de julio en todos los blogs de nuestra red.
No pueden dejar pasar esta oportunidad de lucir una magnífica camiseta, amigos, lastima que los redactores no podamos participar. Buena suerte, que tengan un gran día.



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Escrito con tinta verde - Octavio Paz

Para muchos escritores, la literatura es una oportunidad para construir un universo propio, un mundo particular, mucho más que una representación solamente de la realidad que los rodea.
Esto se aprecia con mayor intensidad en los poetas, probablemente porque observan su entorno con una sensibilidad especial, que los lleva a ver las cosas desde una perspectiva diferente.
Me parece que a eso está haciendo referencia este poema, sobre todo cuando dice: “La tinta verde crea jardines, selvas, prados,”. Y si el título del poema es “Escrito con tinta verde”, es evidente que Octavio Paz nos presenta su texto como si se tratara de un mundo nuevo, una realidad alternativa.
Un mundo particular y verde que quiere mostrar con amor, con belleza. Un mundo armonioso y magnífico, al que no le faltan ni constelaciones, un mundo cargado de esperanza, porque el verde es el color de la esperanza.

Escrito con tinta verde

La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
fras
es que son verdes constelaciones.

Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran
como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
como la yedra a la estatua,
como la tinta a esta página.

Brazos, cintura, cuello, senos,
la frente pura como el mar,
la nuca de bosque en otoño,
los dientes que muerden una brizna de yerba.

Tu cuerpo se constela de signos verdes
como el cuerpo del árbol de renuevos.
No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa:
mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.

Octavio Paz



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Noches del mes de Junio - Jaime Gil de Biedma

La melancolía prolonga un manto bastante largo sobre los poetas, parece que a todos los cubre, los toca en algún momento. La desarrollada sensibilidad del poeta lo deja muchas veces expuesto al llanto, después de una reflexión o intuición profundas.
Este es el caso del notable poema “Noches de Junio”, de Jaime Gil de Biedma un conjunto de versos que nos remiten al pasado, a esos recuerdos en los que nos encontramos solitarios y buscando algo, insatisfechos, queriendo morir, queriendo “vendernos al diablo”, pero continuamos sin saber a ciencia cierta cuál es el rumbo, a dónde tenemos que llegar, caminamos a tientas y de cuando en cuando echamos la mirada atrás y allí estamos: solos, en una adolescencia que se ha ido, podemos vernos creciendo y tratamos de entender qué ha sido de nosotros, y tan solo podemos concluir que la vida “no es como la esperábamos”.
Le invito, amable lector, a saborear despacio cada uno de estos versos, y evalúe cuánto de ellos hablan de su propia historia personal, aunque usted no los haya escrito.

Noches del mes de Junio

A Luis Cernuda

Alguna vez recuerdo
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve)
porque en ese mes
sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña
lo mismo que el calor que empezaba,
nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.

Eran las noches incurables
y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.

Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir
o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos
.

Jaime Gil de Biedma



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Desnuda eres - Pablo Neruda

El canto a la mujer amada inspira siempre las mejores sutilezas y elegantes muestras de la pasión que ellas provocan. Pablo Neruda es poeta y amante, y ejerce ambos oficios casi con la misma intensidad.
La grandeza de la mujer radica tal vez en el misterio de su naturaleza: compleja y sencilla a la vez, pequeña y grandiosa al mismo tiempo. Esto mismo es lo que plasma Neruda en estos versos.
Otro elemento destacable de este texto es la manera como se celebra cada parte del cuerpo con la misma pasión y ternura, en este caso la mano, una uña es valorada por el amado como si fuera la parte más importante del cuerpo, esto sucede porque cada rincón es apreciado cuando se ama apasionadamente.

Desnuda eres

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
Lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
Tienes líneas de luna, caminos de manzana,
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
Tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
Desnuda eres enorme y amarilla
Como el verano en una iglesia de oro.

 Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
Curva, sutil, rosada hasta que nace el día
Y te metes en el subterráneo del mundo
Como en un largo túnel de trajes y trabajos:
Tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
Y otra vez vuelve a ser una mano desnuda

Pablo Neruda



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